En: Las Provincias, GPS
Valencia, y por supuesto la creación de la estación de Requena y la aparición de barrios bodegueros alrededor de éstas, y así poco a poco el incremento y aparición de bodegas; bien de estructura cooperativista, bien de carácter privado hace que a finales del siglo pasado -década de los 90- encontremos el momento cúspide a niveles de producción y de comercialización. De aquella década es la aparición de la primera edición de Ferevin (1991), y como hemos dicho nace como un escaparate que evidencia el progreso de sus bodegas y de sus vinos. Un progreso que se ha producido gracias a la modernización de sus estructuras y de todo aquello que rodea al mundo del vino. Desde la edición del 2003 suelo acudir el día de la inauguración, realizando un minucioso y detallado paseo pruebo de primera mano aquellas novedades que ofrecen las bodegas. También pruebo algunos vinos de cosechas anteriores para ver la evolución de los mismos; una cuestión fundamental cuando se hace una apuesta por el vino de calidad y de futuro. Como en todas las ediciones anteriores suelo desplazarme en tren; un regional que sale de la ciudad y la primera parada que realiza es directamente en Requena. Así que a las 13.30 desembarco en el andén de la estación y en apenas tres minutos llego a la Feria, que ya está -pese al calor que hacebastante abarrotada. Mi primera parada se hace en Pago de Tharsys, para la primera copa que mejor que su Millesime rosado de 07; un cava que presentó en mayo y mantiene una excelente calidad. La siguiente visita es a Murviedro, donde encuentro a D. Michel Grin que está junto al enólogo de la bodega, Pablo Osorio. En su stand sigo con otro cava; Expresión, un Blanc de Blanc (solo elaborado con la variedad chardonnay) que se presentó el pasado 4 de junio. El cava se sigue manteniendo potente y cremoso. Hay que reconocer que la temperatura nos empuja a beber vinos refrescantes, por lo que la siguiente parada la realizamos en Vegalfaro; su rosado es el elegido. Un rosado elaborado con merlot y bobal, y que antes de ser embotellado ha pasado por barrica. De él destacamos la fruta, y unos leves gustos dulces debido a su paso por la madera. Félix Martínez de Vera de Estenas, elabora uno de los mejores chardonnay fermentados en barrica de los que se elaboran en la D.O. Utiel-Requena, y allí fue mi siguiente parada. Equilibrado y bien estructurado es un vino de ciaba en la transformación de la vid en vino, continuaba con la fabricación de ánforas para su traslado y finalizaba con la existencia de lagares para su conservación. Junto a ella una industria subsidiaria y que consistía en la fabricación de vasijas y todo el utillaje para su consumo. Todo ello está documentado arqueológicamente, e incluso podíamos precisar que cada asentamiento elaboraba sus propios vinos, pues en la ánforas hay inscripciones que hace referencia al origen, al contenido y a la propiedad, incluso podemos atribuir la existencia de precio, pues los Kelin tenían potestad para acuñar moneda. Con la romanización la producción y consumo se mantiene, existiendo una cierta comercialización con Roma, una situación que se pierde con la llegada de los árabes debido a la prohibición que éstos mantenían con el vino debido a motivos religiosos, aunque muchos de ellos apostaban por ella. La situación cambia siglos después para bien, cuando Alfonso X El Sabio en 1259 promulga los Fueros de Requena. En ellos aparece la figura de los «binaderos» o guardianes de las viñas, que eran los encargados de vigilarlas tres meses antes de la vendimia. Desde la Reconquista y hasta mediados del siglo XVIII el aumento tanto de plantaciones como de la producción es constante, encontrando que la variedad más cultivada es la bobal. El siglo XIX supone el despegue definitivo de la comarca con la creación 1887 de la línea férrea que une Utiel con La relación que la comarca de Requena tiene con el mundo del vino se remonta algo más de 2.500 años de antigüedad. Para sus primeros moradores; los íberos, los cultivos del trigo y el de la vid eran los fundamentos de su agricultura y muy comunes en su quehacer diario. En sus primeros asentamientos que los situamos en Los Villares -denominados en aquella época como Kelin- los restos arqueológicos hallados en la comarca, demuestran la existencia de una industria dedicada al mundo del vino y de todo aquello que la rodea. Se iniPrimera copaPROPUESTAgastronomia@lasprovincias.esPEDRO G.MOCHOLÍVINÍCOLA