En: ABC, PRIMERA
La energía solar fotovoltaica se ha abierto paso en todo el mundo como una industria estratégica decisiva para contrarrestar la crisis, impulsar la recuperación y crear empleo. Ese valor añadido generador de trabajo y riqueza resulta especialmente atractivo en España. Para numerosos científicos, expertos y políticos, la industria fotovoltaica reúne aquí todos los requisitos para tomar el relevo y complementar a lossectoresinmobiliarioyturístico,anterioreslocomotoras de la economía nacional. La auténtica energía española debería ser el sol. Lo es por horas de irradiación, modularidad de las instalaciones, variedad y diversidad de promotores e inversores, o por capacidad de adaptación a las distintasrealidades productivasmunicipales y autonómicas. Ninguna otra fuente de energía puede arraigarse tanto y tan bien al mapa nacional, ni distribuir el empleo, la inversión y la riqueza con la profusión y la capilaridad de la fotovoltaica. Esa activación económica se ha sumado a los dosgrandesvaloresintrínsecosdelafotovoltaica: una mayor eficiencia energética para el sistema eléctrico, y un irrenunciable protagonismo para atenuar el cambio climático y preservar el medio ambiente.TodoapuntaaqueelauténticodesarrollosocialdelsigloXXIseconstruirásobreesatríada -impulso económico, eficiencia energética y sostenibilidad ambiental-, y en dicho proceso el solylaindustria fotovoltaica vana resultardeterminantes. Desde esa convicción, muchos países están incrementando sustancialmente su apoyo y sus inversiones en esta fuente de energía. En 2010, la previsión apunta a un mercado global de 15,6 gigavatios, lo que supondrá una inversión, solo en este año, en torno a los 60.000 millones de euros. Un ejemplo reciente ha sido la declaración de Barack Obama en el despacho oval, para salir al paso de la crisis petrolífera en el Golfo de México.Frenteaquienesacusanalasrenovablesdeencarecer el gasto, el presidente de Estados Unidos declaró sentirse obligado a «cambiar ya la forma enqueproducimosyusamosnuestraenergía,porque, de no hacerlo ahora, los gastos futuros sobre nuestra economía, nuestra seguridad nacional y nuestro entorno serán mucho mayores. No podemos esperar más para superar nuestra adicción alpetróleo».LaadvertenciadeObamaesperfectamente aplicable al caso español. Más del 80 por ciento de la energía que consumimos procede del exterior. ¿Qué es más sostenible y enriquecedor para nosotros: invertir ahora en renovables o seguir dependiendo indefinidamente de los combustibles fósiles? La respuesta resulta evidente, porque la sociedad española en su conjunto ha sido de las primeras en apostar por las renovables, y sigue haciéndolo de forma absolutamente incontrovertible. En ese extendido apoyo social a las renovables influye nuestro elevado riesgo medioambiental. Ungrupode120científicosindependientes,agrupados en la red Clivar-España, presentó hace meses el estudio Clima en España: pasado, presente yfuturo,solicitadoporelMinisteriodeMedioAmbiente. El estudio concluye que, o se reduce cuanto antes la emisión de gases de efecto invernadero, o en setenta años la temperatura media en Españaascenderáhastaseisgradosenveranoydescenderá hasta tres en invierno. Prevé también un descenso de las lluvias, elaumento de eventos extremosdeprecipitaciónyunacusadoincremento de las temperaturas superiores a 30 grados en la zona sur peninsular. Haceunosdías,laOrganizaciónMeteorológica Mundial alertaba sobre la simultánea ola de calor en Rusia, las inundaciones en Asia y Europa central, la sequía en el África subsahariana y los desprendimientos de tierra en China. Apuntaba que esapreocupanteproliferacióndecatástrofesconcuerda con las proyecciones sobre mayores fenómenos meteorológicos extremos vinculados al cambio climático. La inmensa mayoría de estudios coincide en que, para ser relativamente eficiente, el impulso renovable debe extremarse en loscincopróximosaños.Esaconvicciónquizáexplica las sendas mociones a favor de un marco normativo estable para las renovables, presentadas ante el Congreso de los Diputados una por el presidentedelGobiernoylaotraporCarlosSalvador, parlamentario de Unión del Pueblo Navarro, y ambas aprobadas por mayoría. Con un respaldo social, parlamentario y científicotanalto,resultainexplicablela política de enfriamiento que el Ministerio de Industria viene aplicando a la industria fotovoltaica nacional. España venía siendouno delos países pioneros en renovables, pero Industria ha decidido retirar ese apoyo al sector fotovoltaico. Somos la única industria renovable con la que el ministro no ha cerrado un acuerdo; los únicos a quienes mantiene paralizados y sometidosa total incertidumbre desde hace ya más de dos años. Hasta entonces, la regulación solar fotovoltaicaadoptadaporelGobiernoespañolhabía impulsado el desarrollo de pymes y grandes empresas,hastadarcabidaamásde35.000inversores.Laindustrianacionalenglobabatodalacadena de valor, con inversiones superiores a 23.000 millones de euros. De ellos, cerca de 20.000 millones fueron financiados por cajas y bancos nacionales e internacionales. Se situó como una de las industrias que más invierte en I+D+i,yconformóuntejidoindustrialminifundista repartido por todo el país, con más de 51.000 instalaciones que crean empleo local y riqueza. Lo asombroso es que, en los dos últimos años, la industria nacional fotovoltaica haya conseguido afianzarse tan a contracorriente. El decreto aprobado a finales de 2008 y los problemas derivados de su aplicación convirtieron el año pasadoenunerialfotovoltaico,conmenosdecienmegavatios instalados. En 2010, la incertidumbre normativa y el desinterés del Ministerio por cerrar un acuerdo han prolongado ese letargo, que amenaza con volverse endémico. Aun así, el propiodesarrollotecnológicoy laexperiencia industrial española mantienen intactas nuestras posibilidades de futuro si conseguimos reaccionar a tiempo. A medio plazo, esta fuente de energía va a ser determinante en todo el mundo. Nabuo Tanaka, director de la Agencia Mundial de la Energía, asegura que entre el 20 y el 25por ciento de la electricidad del mundo tendrá origen solar en 2050.Mientrascasitodoslospaísescreenenlafotovoltaica, en España varios grupos de presión han conseguido distorsionar y confundir la realidad. Aseguran que las renovables en general, y la fotovoltaica en concreto, son responsables de las subidas del recibo de la luz y del déficit tarifario arrastrado desde 1997, varios años antes de que echásemosa andar.Lo mástriste esque el propio Ministerio haya atendido o incluso alentado esas intoxicaciones, que en ningún modo se corresponden con los hechos. En verdad, las renovables ayudamos a que el coste medio de la energía en el mercadodiarioseabarataseelañopasado casi un 43 por ciento, 38 euros por cada megavatio-hora producido en 2009 frente a los 65,9 euros pagados por los del 2008. Un ahorro total de unos 8.700 millones de euros, gracias al mayor protagonismo renovable, que permitió asumirlos 5.233millones deeuros en tarifas recibidos por lasenergías renovables del régimen especial, y reducir todavía en 3.500 millones de euros más el coste final de la factura eléctrica. La fotovoltaicaesuna energíaestratégica,y susaldo más que gratuito para la sociedad. Según el BostonConsultingGroup,los costesacumulados por la industria fotovoltaica en suelo hasta 2012 ascenderán a unos 8.000 millones de euros, pero paraentoncesesamismaindustriahabrádesembolsado8.200millonesdeeurossóloentrecontribuciones a la Seguridad Social, impuestos, tasas locales, ahorro de combustibles fósiles y derechos de emisión. En los últimos doscientos años no ha habido sector industrial estratégico que no se haya subvencionado en sus orígenes. Desde el coste de los pantanos para las eléctricas tradicionales a los tendidos de red telefónica. Tanto por horas de irradiación solar como por capacidad tecnológica, España está en condiciones deser líder mundial en energía fotovoltaica. Sería absurdo dejar de impulsarla ahora y desaprovechar nuestras posibilidades, permitiendo que otros países desarrollen las inversiones que podríamos liderar aquí.F U N D A D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C U A T O L U C A D E T E N A «España está en condiciones de ser líder mundial en energía fotovoltaica. Sería absurdo dejar de impulsarla ahora y desaprovechar nuestras posibilidades, permitiendo que otros países desarrollen las inversiones que podríamos liderar aquí»LASOLC EJUAN LASO ES PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN EMPRESARIAL FOTOVOLTAICA