JOHN MÜLLER
En: El Mundo, NACIONAL
Los agricultores volvieron a repartir gratis el fruto de su trabajo ayer en Madrid. Al igual que hace dos años, los productores se han puesto en campaña para denunciar «las grandes diferencias» entre el precio en origen y lo que paga el consumidor final: es decir, cómo la cadena de valor del sector agroalimentario básicamente sirve para maniatarlos.Los agricultores han tenido éxito a la hora de sembrar esta idea entre los ciudadanos. Hace dos años, cuando los limones subieron un 64% en 12 meses y hubo fuertes alzas en precios de alimentos populares ya se abrió el debate sobre qué tramo de la cadena (productores, distribuidores mayoristas, minoristas, grandes superficies o comercio tradicional) se quedaba con la mejor parte. Hoy tenemos mejor información para discutir esto gracias a los estudios del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM). El Gobierno constató que ahí había un asunto explosivo y adoptó un enfoque técnico y exhaustivo, y es así como decidió estudiar con detalle la cadena de valor de los principales alimentos frescos. El resultado es que gracias al trabajo de la Subdirección General de Estructura Alimentaria que desempeña José Miguel Herrero, España es hoy el país del mundo que más conocimiento técnico posee sobre la cadena de valor. El miércoles, en un curso organizado en la Universidad Menéndez Pelayo por el Foro Interalimentario (que agrupa a algunos de los productores y distribuidores más importantes del país), Herrero anunció que ya se han publicado los informes de 18 productos. Un asistente apostilló: «Hoy conocemos el impacto que tiene en el precio de un pimiento hasta los decímetros cúbicos que ocupa en su almacenamiento».Los estudios desmienten los mensajes de los agricultores y desmitifican la idea de que los hipermercados exprimen al máximo en la cesta de la compra y revelan que su beneficio en productos como los cítricos, la leche y el cordero oscila entre el 1,2% y el 3%. Los márgenes de las tiendas tradicionales suelen ser de hasta el 8% en casos como el del cordero.¿Y cómo se explican las protestas de los productores? Básicamente porque los agricultores quieren recibir un mejor pago por sus productos. «Pero eso no tiene nada que ver con el funcionamiento de la cadena de valor. Los productores deberían separar sus demandas y no implicar a los demás», afirma Ignacio García Magarzo, director general de la Asociación de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados. El sector agroalimentario en España ha mostrado una notable eficacia. Al consumidor le sorprendió gratamente la reducción de unos márgenes que antes no cuestionaba. Pero los problemas de los agricultores no vienen de aquí. Más pesan la fuerte atomización (un millón de explotaciones, más de 300.000 autónomos y 3.000 cooperativas son números que multiplican con creces a los de los países del norte de Europa) y la dificultad con la que incorporan valor añadido.«Hoy nos pagan menos que lo que nos pagaban hace 10 años», se queja un productor. Lo mismo pueden decir Steve Jobs de Apple o el consejero delegado de IBM: hoy pagamos mucho menos que hace 10 años por sus productos en términos relativos. El que no innova, muere.john.muller@elmundo.es